Inicialmente se produce una perdida de memoria, y desorientación temporal. En una segunda fase el enfermo pierde fluidez en el lenguaje, tiene dificultades para orientarse en sitios no conocidos, tiene dificultades para vestirse y necesita ayuda constante para las actividades cotidianas.  
     
  En la fase avanzada la incapacidad es profunda y no se puede valer por sí solo. Su personalidad experimenta alteraciones irreversibles y aparecen los trastornos conductuales, apatía, depresión, delirios, alucinaciones, alteraciones del sueño y agitación. Eventualmente deja de hablar y desconoce a sus allegados.  
     
  Asimismo, aumenta la rigidez muscular, de manera que va quedando progresivamente recluido a una silla de ruedas y después a la cama.  
 
 
Reconocer a tiempo la Enfermedad de Alzheimer permite mejorar la expectativa y calidad de vida del enfermo.
 
Muchas personas aceptan la perdida de memoria como parte del envejecimeinto y no saben diferenciar entre un fallo de memoria normal y un problema degenerativo del cerebro >>
 
 
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